Clasificación

Podemos establecer distintas clasificaciones basándonos en:

Efectos funcionales

Según donde se localice la lesión cerebral se clasifican en:

Espástico: este es el grupo más grande; alrededor del 75% de las personas con dicha discapacidad presentan espasticidad, es decir, notable rigidez de movimientos, incapacidad para relajar los músculos, por lesión de la corteza cerebral que afecta los centros motores.
Los síntomas más frecuentes son: hipertonía, hiperreflexión e hiperextensión. La lesión está localizada en el haz piramidal.

Atetósico: en esta situación, la persona presenta frecuentes movimientos involuntarios que interfieren con los movimientos normales del cuerpo. Se producen por lo común, movimientos de contorsión de las extremidades, de la cara y la lengua, gestos, muecas y torpeza al hablar. Las afecciones en la audición son bastante comunes en este grupo, que interfieren con el desarrollo del lenguaje. La lesión de los ganglios basales del cerebro parece ser la causa de esta condición. Menos del 10% de las personas con parálisis cerebral muestran atetosis. La lesión está localizada en el haz extrapiramidal.

Atáxico: en esta condición la persona presenta mal equilibrio corporal y una marcha insegura, y dificultades en la coordinación y control de las manos y de los ojos. La lesión del cerebro es la causa de este tipo de parálisis cerebral, relativamente rara. La lesión está localizada en el cerebelo.
Formas mixtas: es raro encontrar casos puros de espasticidad, de atetosis o de ataxia. Lo frecuente es que se presente una combinación de ellas.

La topografía corporal

Según el criterio clasificatorio de topografía, es decir, de la parte del cuerpo afectada, podemos distinguir entre:

Hemiplejia: afecta a una de las dos mitades laterales (derecha o izquierda) del cuerpo.
Diplejia: mitad inferior más afectada que la superior.
Cuadriplejia: los cuatro miembros están paralizados.
Paraplejia: afectación de los miembros inferiores.
Monoplejia: un único miembro, superior o inferior, afectado.
Triplejia: tres miembros afectados.

Según el tono muscular:

Isotónico: tono normal.
Hipertónico: tono incrementado.
Hipotónico: tono disminuido.
Variable: tono inconsistente.

Así, las deficiencias y trastornos antes descritos comprometen profundamente habilidades como, por ejemplo, la autonomía en el desplazamiento, la alimentación e higiene personal, el control de esfínteres, el uso de un sistema de comunicación, el control de las consecuencias de su propia conducta y los mecanismos de autoprotección.

Pensamos y defendemos que la discapacidad derivada de una PC puede ser modificada en la medida que se articulan de forma ajustada los apoyos necesarios (seguimientos adecuados y ayudas técnicas apropiadas), de los que por otra parte todas las personas, en alguna medida somos dependientes. Es decir, la persona con PC mejorará su calidad de vida si se le proporcionan los apoyos adecuados.

Por grave que pudiera parecernos la discapacidad de las personas con PC, éstas poseen la misma condición de ciudadanos y ciudadanas que quienes no presentan discapacidad alguna. Es ésta la idea que posibilita creer y crear una verdadera atención a la diversidad, respetuosa con los principios de no discriminación y normalización.

¿HAY OTRAS DIFICULTADES ASOCIADAS CON LA PARÁLISIS CEREBRAL?

En muchas personas con PC, además del trastorno motor pueden manifestarse otra serie de trastornos o deficiencias, los cuales pueden comprometer o limitar el desarrollo de las actividades de la vida diaria. Estos trastornos pueden haber surgido en los mismos o similares procesos patofisiológicos que llevan al trastorno.

Entre los más relevantes podemos señalar los siguientes:

Cognitivos

Estos suponen un gran abanico que va desde la discapacidad intelectual (entre un 23-44% de las personas afectadas) hasta dificultades en la atención, concentración, memorización o procesamiento de la información.

A ello se añaden las dificultades de interacción del niño o la niña con el entorno provocadas por las alteraciones motóricas.

La prevalencia de déficit cognitivo se incrementa cuando existe presencia de epilepsia.

Sensoriales

Pueden ser fundamentalmente visuales o auditivos. El problema visual más común es el estrabismo, aunque algunos pueden desarrollar problemas visuales más serios; el 72% presentan problemas oftalmológicos. A nivel auditivo los problemas son menos frecuentes, aunque pueden aparecer fenómenos de hipoacusia o sordera.

Comunicación

Los trastornos son muy variables, dependiendo tanto de su desarrollo intelectual como de su habilidad motriz. De estas dos cuestiones se derivará su dificultad a nivel receptivo y expresivo, así como sus habilidades de interacción. Muchas personas requerirán sistemas aumentativos y alternativos de comunicación.

Las dificultades para hablar que tenga el niño o la niña suelen ir unidas a las de masticar y tragar.

Percepción

La capacidad para incorporar e interpretar la información sensorial y/o cognitiva puede estar afectada como resultado del trastorno primario que se atribuye a la PC o como consecuencia secundaria de las limitaciones en la actividad, que reducen las experiencias de aprendizaje y de desarrollo perceptivo

Epilepsia

Existe una gran variabilidad de síndromes epilépticos o crisis afines que pueden afectar a las personas con PC. Afecta a una de cada tres personas afectadas por PC

Conducta

Son de un amplio espectro, puesto que van desde conductas del continuo autista hasta trastornos psiquiátricos, conductas autoagresivas y heteroagresivas, alteraciones del sueño, trastornos del estado de animo y ansiedad, hiperactividad, etc.

Problemas musculoesqueléticos secundarios

Contracturas musculares, luxaciones de cadera, deformidades óseas, etc.

Otros

 Señalaremos algunos sólo por su especial incidencia en las personas con PC como son los trastornos endocrinológicos (problemas de alimentación y gastrointestinales, crecimiento retardado y bajo peso), trastornos urogenitales (en torno al 25% de los niños y niñas tienen incontinencia urinaria primaria), infecciones respiratorias, etc.