Sara Molina: “El compás de mi camino en Aspace Jaén”

¿Cómo es mi experiencia en ASPACE? Es una pregunta muy corta, pero con la que podría escribir cientos de páginas.

Mi experiencia con parálisis cerebral empezó con un niño, socio de ASPACE pero no usuario, pues no podía asistir al centro. Comencé a atenderlo en su domicilio de manera privada. Él fue mi primera vez en este ámbito, a ciegas casi… pero después de un tiempo de paciencia, observación y trabajo forjamos juntos un vínculo que hoy día, aunque él ya no está… jamás se romperá. Nunca imaginé que un chico con parálisis cerebral severa, me enseñaría tanto de la vida, del cariño, de la amistad, de las personas… quién me diría que las sesiones con él no serían “trabajo”, sino una hora de paz, diversión, largas charlas sin palabras… ¡quién me lo diría! Un paciente cuyo diagnóstico nos dice que no puede moverse, con crisis, al que le cuesta comer, no puede hablar, con apenas capacidad auditiva, no ve… su discapacidad indefinida se convirtió para nosotros en una capacidad infinita ¡QUIÉN ME LO DIRÍA!

Nuestra musicoterapeuta realizó un taller de música en el Día Mundial de la Parálisis Cerebral

He de confesar que las primeras sesiones me resultaron bastante complicadas, me las pasaba hablándole, presentándole sonidos, instrumentos, cantándole, observándole, acercándome poco a poco… conociéndonos. Conociéndole a él y dejando que él me conociera a mí. Es increíble cómo con paciencia y atención, observando sus pequeños gestos, movimientos, sonrisas, expresiones de la cara, parpadeos… dándole espacio y empoderamiento para comunicarse fue capaz de hacerlo, aunque lo correcto sería decirlo al contrario, dándole ese espacio y trabajando el vínculo fui yo la que aprendí a ser capaz de ver qué sentía y comunicaba en cada momento, porque Pedro Jesús siempre ha sabido comunicarse a su manera. Esta fue mi primera experiencia con parálisis cerebral, y de ahí hasta hoy…

Gracias a él me di cuenta de que la vida es mucho más de lo que nos dicen que es, me abrió las puertas a un mundo desconocido para mí y por supuesto, me quedé con ganas de más, necesitaba saber más, aprender más, rodearme personas de oro en paño, de grandes familias, como la suya, ahora también la mía…. Así pues, el viento sopló mi pequeña barquilla llevándome al puerto oficial de ASPACE. Cambié el rumbo de mi orientación en la investigación en Musicoterapia y me adentré en una tesis doctoral en parálisis cerebral.

Sara Molina con usuarios del Centro de Día de Aspace Jaén

Hoy tengo la fortuna de ser la Musicoterapeuta de ASPACE Jaén. Me abrieron las puertas para realizar mi investigación de Musicoterapia en Parálisis cerebral y afines. Ya me sorprendí por mi acogimiento y aceptación cuando crucé la puerta con mis papeles perfectamente desordenados, pues no sabía muy bien ni por dónde empezar, y mi maleta de instrumentos cargada hasta los topes (la seño caracol, siempre con la casa a cuestas) pero más aún me sorprendí cuando al terminar la investigación me ofrecieron un lugar entre ellos, ser una más de la gran familia ASPACE, confiaron en mí y en mi profesión, que aunque en otros países es una más y está reconocida sanitariamente, en nuestro país aún está un poco verde, y hay muchos vacíos que hacen que como en tantas otras, abunde el intrusismo y la mala praxis. Aun así, tengo claro que seguirá su proceso natural de reconocimiento y estabilidad como ha ocurrido con muchas otras disciplinas en otros tiempos, porque hay grandes Musicoterapeutas que luchan cada día con investigación y dedicación para darle visibilidad y el lugar que merece: una terapia más, que junto con otras grandes disciplinas ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas.

Mi experiencia en ASPACE está siendo muy enriquecedora, tanto personal como profesionalmente. No sólo me dan la oportunidad de crecer y mejorar día a día, pues todos los usuarios y familias que tengo la fortuna de tener en mis sesiones también me enseñan cada día a superarme y mejorar, no paro de sorprenderme y esto hace que sea un orgullo para cualquier profesional, pues estar en continuo reciclaje, investigando y alerta hace que puedas ofrecer el mejor servicio del que dispones con mayor calidad, siempre adaptado a cada uno de ellos, pues cada persona es única y no todos necesitamos lo mismo, ni nos motivan las mismas cosas (hablo de la motivación pues es uno de los pilares en mi metodología de trabajo, de ahí parto a la hora de planificar las sesiones para trabajar los objetivos que se coordinan para cada usuario a nivel interdisciplinar y en equipo). El tema de trabajo en equipo es otro punto que creo debo destacar. Como Musicoterapeuta, en mi recorrido profesional no había trabajado antes con un equipo tan amplio y diverso, esto sin duda es otro de los puntos positivos que destaco de manera profesional de mi experiencia en ASPACE, pues si hay un dicho que dice “cuatro ojos ven más que dos” cuando los ojos se multiplican son muchos más los puntos a debatir y analizar, y esto hace que te puedas centrar y definir más aún los objetivos y el plan de trabajo a las necesidades de cada usuario.

Sara Molina llevó un taller de «Música para todos» con mucho éxito en nuestro Centro

A nivel personal no sé si podré encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que siento de manera clara y resumida. Simplemente sonrío, cuando entro y sobre todo cuando salgo. También sé que cuento con la suerte de que mi herramienta principal de trabajo es la música “el lenguaje universal de la humanidad” Henry W.L. que entra por el oído y la piel y va directa al corazón, por lo que todo se intensifica más en la sesión, lo hace más fácil y lo disfrutamos aún más, por muy gris que sea el día con un poco de música ponemos a pleno rendimiento las conexiones cuerpo-mente y sacamos nuestro sol. Cuando trabajo con ellos me transmiten felicidad pura, fuerza, valentía, superación constante, esfuerzo… son tantos los valores, virtudes y emociones que flotan en el aire de una pequeña sala cuando estoy con ellos que me llena por completo. Son momentos de gran valor, momentos que valen oro, a mi parecer, y que agradezco compartir con ellos pues me hacen crecer como persona.

Obviamente toda moneda tiene una cara y una cruz, no todas las sesiones han sido al 100% de rendimiento, pues hay días y días, pero como humanos que somos todos, trabajamos con lo que ese día tenemos para dar y recibir, tanto profesionales como usuarios, y miento si digo que todos los días he salido con una sonrisa, pues también nos han dejado por el camino personas increíbles, insustituibles, es tanto lo que dan que hayas estado mucho o poco tiempo con ellos sientes ese vacío cuando se van. En mi caso, me permitiré el lujo de recordar en voz alta (porque en los pensamientos siempre están) a Raúl, a Sergio y a mi gran maestro, el viento que empujó mi pequeña barquita hasta donde estoy hoy: Pedro Jesús.

El futuro es incierto, pero el presente hay que vivirlo y sacar lo mejor de él para construir un futuro mejor, y eso es lo que intento hacer en ASPACE cada día que comparto el tiempo con todos ellos, con los usuarios, las familias y por supuesto los compañeros de trabajo, que con esfuerzo y mirando siempre por el bien de todos nuestros “niños” (aunque muchos ya no lo son tanto) trabajamos para poder dar lo mejor de nosotros y que ASPACE evolucione y crezca.

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