Amanda Mancilla: «Ser voluntario se ha convertido en una especie de terapia de amor y calma»

Entrar a ASPACE Jaén comenzó como una aventura que me permitiría ampliar mis conocimientos de la realidad de forma personal y laboral. Lo descubrí a través de su página y debo reconocer que al ver el vídeo no dude ningún instante en formar parte del voluntariado. Al haberme incorporado a la unidad de día con chicos y chicas con parálisis cerebral es una experiencia realmente enriquecedora que me permitió ampliar la mirada de la solidaridad a un vínculo y una conexión mayor.

Uno ingresa como voluntario para ayudar pero inevitablemente te vas involucrando y conectando con todos los chicos y chicas e inconscientemente, son ellos los que realmente te ayudan, los que te entregan una forma distinta de valorar la vida, de apreciarla con mayor valor y de sobretodo, amar cada momento que disfrutas en ella. Son ellos los que me han entregado herramientas necesarias para entender que la vida, que va mucho más allá de  quejarse de cosas banales que al final del día no aportan ni tiene sentido alguno. Son ellos que con una sonrisa te mejoran el día, somos nosotros que con una caricia te responden con una mirada jamás antes vista, una mirada que conecta alegrías, tristezas, esperanza.

En el día a día es difícil encontrar instancias tan enriquecedoras, que más de ejercer como voluntario es convertirse en amigos, cada uno de los chicos y chicas tienen algo que no se puede explicar con palabras, es tanto lo que me transmiten cada vez que asisto, Sonrisas sinceras, cariño, ilusión, sueños, ganas de vivir y valorar todo mi entorno, es una especie de terapia de amor y de calma.

Agradezco a ASPACE Jaén cada oportunidad brindada,  y agradezco a mis chicos y chicas de unidad de día todo el aprendizaje que han podido darme, cada granito que pude aportar no es suficiente para todas las alegrías, enseñanzas, cariño y amor que ellos me han dado durante este último tiempo.

Amanda Mancilla Celis, voluntaria de ASPACE Jaén